Embarcadero de Quejigal

Instalaciones en ruina.

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Autores: Abdón Sánchez Gónzalez y  Santiago Velayos García.

¡TOROS AL TREN!

Se trata del embarcadero de ganados de D. Manuel González, situado en la estación del ferrocarril de Quejigal en la línea de Salamanca a Fuentes de Oñoro. Situado a 32,480 kilómetros de la ciudad de Salamanca. Las instalaciones se encuentran en un mal estado de conservación. El abandono y el paso del tiempo van borrando una edificación que en su tiempo fue la punta de lanza del progreso y desarrollo en el transporte de ganado bravo. Junto a esta instalación se encuentran otros restos de edificaciones destinadas a fábricas de harinas, almacenes, basculas.. La estación de viajeros ha desaparecido por completo. Solamente un árbol esquelético y desnudo nos hace pensar que debajo de sus tiernos brotes primaverales esperarían las mozas y mozos a que llegasen los trenes en los que vendrían sus respectivos amados.

En primer plano,ya solo queda visible el anden y el segundo plano lo que queda de las instalaciones del embarcadero.

El embarcadero se encuentra en  un campo abierto, llano, entre fincas de secano, abundantes pastizales y numerosas encinas. Estas condiciones facilitan la libertad del ganado bravo. Por las veredas el ganado bravo es conducido, por los bueyes mansos, hasta el cercado o majada. A través del callejón, manga alar o alares que va cerrándose hasta terminar en el corral los toros van pasando.

Callejón, Manga Alar o Alares.
Entrada a los corrales.
Nave donde se encerraban los toros esperando a ser embarcados. Disponían de comederos y bebederos.

Cuando los toros se encontraban en los corrales del embarcadero eran introducidos en jaulas individuales que desplazaban a través de unos rieles aéreos mediante la utilización de poleas hasta las plataformas del tren. El embarcadero disponía de una vía particular que permitía hacer todas las maniobras de embarque sin dificultar el tránsito de otros trenes.

Estrecho callejón por el que iban los toros para entrar en los cajones.
Salida cajones con los toros y colocarlos en las plataformas.

El 24 de mayo de 1886 se inauguró el trayecto de Salamanca a Fuentes de Añoro con una distancia de 124,396 kilómetros. El tramo comprendido entre La Fuente de San Esteban y Lumbrales   se inauguró el 25 de julio de 1887, y el tramo entre Lumbrales y Barca daba el 8 de Diciembre de 1887. Hasta estas fechas tanto los toros como los toreros vivían aislados en sí mismos con muy pocos intercambios. El medio de desplazamiento era la diligencia. Aquí en Salamanca paraban en la Plaza Mayor (Petrineros). La reina Isabel II hizo el viaje inaugural de la línea ferroviaria Madrid – Alicante y para celebrarlo asistió a una corrida de toros. En el viaje coincidieron el sequito real y las cuadrillas de toreros.

Viviendas para el mayoral o personal encargado del embarcadero y del cuidado de los toros.

Anteriormente, en el año 1863 se había ideado un prototipo de cajón para el transporte de ganado bravo, con la idea de ensamblarlo a una plataforma. Se construyeron embarcaderos de piedra en las estaciones y apeaderos próximas a las zonas con la actividad ganadera o con festejos taurinos frecuentes. En la provincia de Salamanca hay numerosos restos de este tipo de infraestructura, la mayoría de ellas han desaparecido. En la capital había embarcaderos en la estación del ferrocarril en la zona que hoy ocupa el viaducto de “La ferroviaria” y en la  de “La puerta de los carros”, hoy ocupada por una rotonda en la avenida de los Comuneros. En esta última había una gran grúa que se utilizaba para descargar los cajones. Desde ambos embarcaderos se llevaban cada uno de los cajones, tirados por bueyes, hasta la plaza de toros.

Junto a las vías actuales había otras junto al embarcadero.

Hasta la década de los 30 del siglo pasado el tren va a posibilitar un gran desarrollo de la tauromaquia, pero la presencia de los camiones en la sociedad de entonces va a quitar protagonismo al ferrocarril. Dicho desarrollo va a suponer un rápido cambio en los aspectos sociales, culturales, folclóricos y sobre todo económicos.

Por la gran extensión del documento no podemos exponer todo su contenido.( Si, queremos agradecer a Víctor, Tere, Jesús, Abdón y Pepe de Cantalpino – La Carolina y Paco su colaboración desinteresada por sus aportaciones). Es nuestro deseo seguir publicándolo en próximos capítulos.